Monotonía: Dícese de un conjunto de hábitos que se repiten reiteradamente en el tiempo.
Aunque es mía, esta definición en mi punto de vista particular la traduciría de la siguiente manera.Monotonía: Dícese de un conjunto de mierdas que se repiten reiterada y agresivamente durante tu puñetera vida.Tras esta amable definición creo que se deduce mi simpatía por dicho término claramente. Aunque más que al termino lingüístico, lo que lleva a mi juicio sobre la monotonía es su aspecto en la realidad.
Hay personas a quienes les gusta la monotonía, es muy respetable claro está, hasta puedo llegar a entenderlo, de alguna manera también a mi me gusta la monotonía, es agradable algunas pinceladas de ella en la vida. Pero solo pequeños toques, convertir la monotonía en el patrón por el que se estructura el día a día es algo que a mi particularmente me enerva. Me deprime muchísimo la monotonía, todo el día lo mismo, la misma dinámica, los mismos rostros, misma música, mismas noticias misma mierda en la TV... Say NO please.“¡El publico grita a coro: NO!”
Thanks.
El caso es que he llegado a la conclusión de que, ya que tengo la terquedad de pensar que la manera monótica no es una buena manera de plantease la vida ya que estrictamente lo que vas a estar haciendo es recorrer una y otra vez los mismos caminos ya planteados, legislados si queremos utilizar un palabro, y por ende será tu día a día una mera consecuencia ya preestablecida y calculada a dicha serie de acontecimientos, los cuales actúan por ejemplificar como una especie de engranajes que conllevan a la consecuencia lógica ya mencionada. Mecanizas tu vida, la conviertes pues en la manufactura de la realidad cotidiana, planteas lo
s acontecimientos, es decir, creas la maquina, colocas los engranajes en la disposición adecuada haciendo que cada uno de ellos vaya a convocar al siguiente y así al fin del día que es el Dormir. Tras el sueño de nuevo la máquina comienza a funcionar de manera tan efectivamente desoladora, incluso hay quienes llevan su vida mecanizada al punto del sueño, que debería ser algo virgen de cualquier manipulación de estas características, pero sí señores, aún hay quien se levanta a una cierta hora fija para evacuar líquidos o ingerir, que también los hay claro...
El caso es que a mí el día a día me mata, hacer siempre lo mismo me deprime mucho y por ello intento salir de ello, variar mi vida constantemente, lo que evidentemente es algo difícil de lleva a cabo. Total que el asunto funciona bien cuando el ritmo que llevas está complementado con una sentimentología sana, pero funciona muy mal cuando no, y ese es el caso ahora mismo. Mi vida es monótona, y si ya de por si detesto esa sensación, ahora me hace sentir como un reloj aburrido que se conforma en marcar minuto a minuto las horas del día. Durante esta semana he tenido tres intentos de salir de la monotonía, y he fallado estrepitosamente, me levanto todas las mañanas después de haber dormido mal feliz, con energía, optimista esperando que el día vaya a salir bien porque yo haga que salga bien,

pero falla irremediablemente... En las tres ocasiones no ha habido nada que me haya hecho enardecer, si quiera sonreír un poco, mi realidad es bastante gris y dado que si me enfrento a ella con una buena actitud, no entiendo, no sé como será entonces la manera en la que pueda llegar a solucionar la triste paleta con la que se pinta mi vida...
Y no hay causas... ¿echo de menos a mi francés? Sí, le añoro pero no es eso, hay muchas otras cosas, la universidad los “amigos”, el francés (idioma), mis propios proyectos... pero me aburre todo ello... siempre son las mismas sensaciones, las mismas conversaciones, los mismos rostros... No sé... leyendo a Hegel me sorprendía hace unos días pensando en el desarraigo, la alienación que diría un marxista... el extrañamiento que es la manera de conocerse a uno mismo y de estar cómodo con ese ser conocido... Quizá, quizá necesite un nuevo cambio para arreglar un poco este corazón deprimido pues al contrario que las demás tristezas de mi vida, que por lo general han afectado siempre más al cerebro, esta es afecta prácticamente en exclusiva al corazón pues me dejan con la sensación de que nada siento y nada padezco por nada ni nadie...
El problema es que no me voy a ir al punto Hegeliano porque básicamente no tengo esa posibilidad al final el asunto se reduce a un: No sé que hacer...
Y no hay causas... ¿echo de menos a mi francés? Sí, le añoro pero no es eso, hay muchas otras cosas, la universidad los “amigos”, el francés (idioma), mis propios proyectos... pero me aburre todo ello... siempre son las mismas sensaciones, las mismas conversaciones, los mismos rostros... No sé... leyendo a Hegel me sorprendía hace unos días pensando en el desarraigo, la alienación que diría un marxista... el extrañamiento que es la manera de conocerse a uno mismo y de estar cómodo con ese ser conocido... Quizá, quizá necesite un nuevo cambio para arreglar un poco este corazón deprimido pues al contrario que las demás tristezas de mi vida, que por lo general han afectado siempre más al cerebro, esta es afecta prácticamente en exclusiva al corazón pues me dejan con la sensación de que nada siento y nada padezco por nada ni nadie...
El problema es que no me voy a ir al punto Hegeliano porque básicamente no tengo esa posibilidad al final el asunto se reduce a un: No sé que hacer...
¿Comentarios, quejas, consejos, peticiones, improverbios?
-Me gustan las motos, no es algo que mucha gente sepa, no va mucho conmigo pero me gustan, tampoco conozco apenas nada sobre ellas la verdad... sencillamente me gustaría tener una para ir sobre ella y olvidarme un poco de los problemas que siempre andan como buitres sobre mi cabeza, escapar de la monotonía.
-Todos los meses compro la revista “Descubrir el Arte” me gusta bastante su tipo de redacción y así estoy a corriente del arte tanto en España como en el resto de occidente en general. También me gustan las revistas de diseño, de viajes y alguna dirigida a hombres como gentleman.
-Tengo un perro, se llama Wishbone, es realmente muy bonito,blanco con manchas marrones, es bastante atolondrado, no destaca por saber trucos ni ser muy avispado, pero es guapo eso sí, y muy cariñoso, en mis años de instituto era mi gran apoyo, lo adoro y le echo mucho de menos en Madrid, es lo que más añoro, aunque me recrimino no ser tan buen dueño como me gustaría, querría tenerle más cuidado, sacarle más cuando estoy allí, incluso recordarle más a menudo.